Estamos en un momento decisivo donde la desinformación, las noticias falsas, la era de la posverdad y todo lo que rodea las redes sociales están entrando en una nueva dimensión, y esa dimensión puede volverse peligrosa, sobre todo por los recursos que hoy ofrece la inteligencia artificial, que pueden ser utilizados para manipular la opinión pública, los contextos, los entornos y, en últimas, a toda una sociedad.
Es un tema que me apasiona profundamente, sobre lo que escribí mi tesis de maestría en Comunicación, y aun después de varios años viviendo en esta era de la posverdad, sigo convencido de que todavía no somos plenamente conscientes de lo manipulables que podemos llegar a ser, y que no todo lo que vemos en redes es verdad, muchas veces son narrativas cuidadosamente diseñadas.
Pero esta publicación no es para repetir la teoría, es para contarles algo que, para mí, fue muy significativo.
Tuve la oportunidad de participar en el Foro de Comunicación FUTURIBLE 2025, organizado por CiNTE (Cátedra Itinerante de la Nueva Teoría Estratégica) y en el marco del FISEC (Foro Iberoamericano sobre Estrategias de Comunicación). CiNTE es una red académica que trabaja el desarrollo de la Nueva Teoría Estratégica, y FISEC es una organización sin fines de lucro creada en 2003 que reúne académicos y profesionales de Iberoamérica para reflexionar sobre estrategia y comunicación. Hoy congrega cientos de expertos de universidades, medios e instituciones en distintos países.
La invitación llegó por parte de la Dra. Haydée Guzmán, comunicadora, académica e investigadora en estrategia y sostenibilidad, actualmente vicepresidenta internacional de FISEC. Fue también mi profesora y directora de maestría, así que su invitación fue todo un reto que acepté con respeto, honor y muchos, muchos nervios, pues yo me considero (y lo digo sin falsa modestia) un amateur apasionado por estos temas, sobre los que estudio, escribo, e investigo desde mi entender, y jamás me he visto o sentido como un “gurú”, ni como referente de nada.
Precisamente por eso, cuando empezó a organizarse el foro y vi los nombres de quienes participarían, sentí una mezcla de gran expectativa, de emoción y mucha, mucha presión. Mas aún, cuando empecé a escuchar a personas cuyos nombres había oído mencionar en mis clases en la Sergio Arboleda, autores e investigadores que había leído y que son referentes reales de estas discusiones.
Estuvo Octavio Islas Carmona, académico mexicano y presidente de CiNTE, ampliamente reconocido en el campo de la comunicación estratégica y la cultura digital. Verlo en vivo, escucharlo, recibir sus indicaciones, fue sencillamente fantástico. Estuvo Juan Carlos Peña, investigador boliviano, quien además coordinó con una calidez humana admirable. Tambien Maritza Mosquera de Sumich, académica panameña con trayectoria en comunicación institucional, una referente en ensayos que leí durante mi formación, y la profesora María Eugenia Garcés, investigadora ecuatoriana, quien con mucha amabilidad me acompañó y prácticamente me llevó de la mano en esta experiencia.
Ese día también compartí espacio con el Dr. Antonio Salgado, quien abordó con profundidad el papel de los sesgos y los ecosistemas digitales en la desinformación, y con el Dr. Alejandro Salum, estratega tecnológico con experiencia en entornos corporativos globales, a quienes escucharlos fue más que un ejercicio académico, fue un recordatorio de que debía hacerlo bien, de que no podía quedarme corto.
No fue sencillo, siempre hay una responsabilidad implícita cuando intervienes en escenarios de este nivel. Mucho más cuando quieres dejar bien parada a la persona que confió en ti e hizo la invitación.
Mi ponencia se tituló “El impacto de gobernar en medio de emociones y narrativas virales”. Allí insistí en una idea que me viene inquietando hace años: gobernar hoy no es solo administrar recursos, sino gestionar emociones, y es que la posverdad no es
una moda, es la constatación de que los hechos han cedido terreno frente a creencias y emociones amplificadas por el más grande y poderoso dictador de nuestros tiempos, el Algoritmo.
La desinformación es rápida, la rectificación es lenta y casi siempre llega cuando ya no hay nada que hacer, y en ese terreno, la verdad siempre está en desventaja, y eso tiene un impacto directo en la gobernanza, en la legitimidad institucional y en la forma como percibimos la realidad pública.
Fue una experiencia profundamente satisfactoria, no porque me sienta “a la altura” de nadie (eso lo dejo al juicio de otros) sino porque pude participar en una conversación seria, rigurosa y necesaria.
El evento fue transmitido por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y permanece disponible en YouTube. Me parece importante decirlo porque estos espacios no deberían quedar restringidos a quienes se conectaron en vivo, son discusiones que vale la pena revisar con calma, así que aquí se las comparto, está en el siguiente enlace de YouTube para quienes quieran ver la intervención completa:
https://www.youtube.com/watch?v=g9Tp31ke3Bo&list=WL&index=43
Estoy muy agradecido; a veces uno estudia estos temas en silencio, escribe, investiga, reflexiona, y de repente tiene la oportunidad de sentarse en la mesa donde se están discutiendo de verdad; Gracias Maestros!!!! para mí, fue honor suficiente.
Por Gabriel Salazar Navarro